El Imperio y las Tierras Prohibidas

Asterian, Valdren y Lytharia: tres ciudades, un solo escudo.

De las siete grandes ciudades que había forjado la humanidad, solo tres seguían en pie cuando el humo se disipó. Sobre esos tres pilares Asthor levantó el Imperio: no como conquista, sino como refugio.

Aerhun, Morvain, Kalen'Dur y Threnhold cayeron. Cuatro nombres para cuatro tumbas. Los supervivientes se replegaron hacia el interior del continente, hacia los valles y montañas donde aún era posible respirar sin miedo. Y allí, sobre las tres ciudades que Asterion había defendido hasta el último día, se refundó lo que hoy llamamos el Imperio de Gemoria.

Asterian, la ciudadela del rey

Antes de la Gran Ruptura se llamaba Armania. Era el hogar de Asthor, la ciudad más antigua de las siete, orgullosa y guerrera. Cuando la guerra terminó, Asthor mandó reconstruirla sobre sus propias ruinas y la renombró Asterian, en honor a la espada que había sellado los portales.

Aún hoy sus murallas están hechas con la misma piedra negra de las montañas del norte, y sus calles nunca duermen: siempre hay entrenamientos al amanecer y guardias al anochecer. En su plaza mayor, sobre un pedestal de obsidiana, hay un hueco preparado para una espada que nunca ha vuelto. Es la sede del Consejo Imperial, la asamblea que gobierna Gemoria en nombre del rey ausente.

Valdren, el santuario

Valdren se alza junto a los bosques que sobrevivieron a la Gran Ruptura. Sus druidas —herederos de aquellos que canalizaban la afinidad humana con la tierra, el agua y el viento— descubrieron, tras décadas de trabajo, cómo purificar los suelos corrompidos por los portales. Gracias a ellos, gran parte del centro del continente volvió a ser habitable.

Es una ciudad de puentes, jardines colgantes y templos verdes. Muchos aventureros nacen aquí, porque desde Valdren parten las principales rutas hacia las Tierras Prohibidas.

Lytharia, la biblioteca del mundo

Lytharia es la más extraña de las tres. Fundada por los magos que sobrevivieron al colapso de las viejas academias, es hoy la última heredera de la magia arcana que Eldran Veyr estudió en su juventud. Sus torres se elevan tan alto que a menudo desaparecen entre las nubes, y sus salas conservan la mayor colección de tratados, mapas y reliquias del continente.

Aquí se estudia todo lo que se sabe sobre los Nueve Eternos, sobre la Gema, sobre Eldran, sobre los portales. Y también, en sus sótanos, se guardan los secretos que el Imperio prefiere que nadie descubra.

"Tres ciudades. Tres pilares. Tres promesas. Que jamás vuelva a romperse el mundo." — Juramento fundacional del Imperio

Las Tierras Prohibidas

Más allá de las montañas que rodean el Imperio se extienden las Tierras Prohibidas. Son territorios inmensos que un día pertenecieron a las ciudades caídas, y que hoy están habitados por las criaturas que quedaron atrapadas tras el último golpe de Asterion: dragones ancianos, tribus de orcos organizadas, minotauros solitarios, demonios que aún no logran regresar a su reino, y algunos elfos —dicen los rumores— que jamás quisieron volver.

Nadie sabe con certeza qué contienen aquellas tierras. Fortalezas caídas. Templos antiguos que aún respiran. Ciudades enteras cubiertas de silencio. Y, según los últimos reportes, fragmentos de la Gema que han comenzado a aparecer donde antes no había nada.

Durante siglos, cruzar las montañas fue considerado sinónimo de muerte. Pero algo ha cambiado en el Imperio. Y hoy, por primera vez en generaciones, se están reclutando exploradores.

◈ ◆ ◈

La reconquista ha comenzado. Y con ella, comienza también una era nueva: peligrosa, luminosa, y llena de preguntas que nadie está seguro de querer responder.

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